La media hostia ahora es Scientia Futura

Un cambio en la terapia antimalaria salvará 200.000 vidas

Publicado por Ismael

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MSF y la OMS urgen a reemplazar el tratamiento tradicional con quinina por el artesunato, más caro pero más eficiente.

Ainhoa Iriberri

El tratamiento contra la forma más severa de la malaria tiene que modernizarse. La ONG Médicos Sin Fronteras —MSF— recordó ayer que la evidencia científica apoya la sustitución de la terapia tradicional de la enfermedad, con quinina, por el artesunato. Esto significaría, según Médicos Sin Fronteras, la salvación de 200.000 vidas al año. El organismo presentó ayer su informe Malaria severa: cambio de rumbo, con motivo de la celebración el próximo lunes del Día Mundial de la Malaria.

La publicación del documento coincide con un cambio en las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud —OMS—, que ha modificado sus guías para el tratamiento del paludismo, definiendo como «recomendación fuerte, de evidencia de alta calidad» la utilización de artesunato sobre la quinina en la malaria producida por el Plasmodium falciparum la más mortal tanto en niños como en adultos.

La quinina es el tratamiento más utilizado para la malaria en África, sobre todo por su bajo precio 1,3 dólares por niño, frente a los 3,3 dólares del artesunato. Sin embargo, son muchos los inconvenientes que conlleva su uso. La quinina es mucho más difícil de administrar, ya que se requiere que lo haga personal sanitario especializado y tarda, además, mucho más en hacer efecto, ya que se suministra por perfusión intravenosa lenta —puede durar hasta cuatro horas— que debe realizarse tres veces al día.

El fármaco recomendado, sin embargo, se inyecta al enfermo por vía intravenosa en cuatro minutos. Esto se traduce en una mayor eficacia, ya que, según un estudio realizado en nueve países africanos y publicado en noviembre pasado en The Lancet, la falta de efectos adversos del tratamiento moderno frente al clásico reduce el riesgo de muerte en casi un 25%.

En 2009 se registraron 225 millones de casos de malaria en todo el mundo, de los que ocho millones acabaron evolucionando a malaria severa, la responsable de la mayoría de las muertes por esta patología.

Foto de Kate Geraghty para Fairfax Media. Visto en Diario Público.

Una hoja de ruta para acabar con la malaria en veinte años

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La mala noticia es que conseguirlo podrá llegar a costar 4.400 millones. La buena noticia es que paga Bill Gates.

EFE

Dentro de 20 años se podría erradicar la malaria, según ha afirmado este martes Pedro Alonso, director del Centro de Investigación en Salud Internacional de Barcelona, al presentar las conclusiones del proyecto malEra, que marca las claves para interrumpir definitivamente la transmisión del parásito que causa la enfermedad.

En una rueda de prensa, Alonso ha explicado que las conclusiones de la iniciativa Malaria Eradication Research Agenda —malERA—, que se publican en la revista PLoS Medicine, son una agenda que establece las prioridades de investigación y desarrollo, y que identifica las principales lagunas de conocimiento y las herramientas necesarias para acabar con la enfermedad.

MalERA, cuya secretaría técnica ostenta Pedro Alonso, se constituyó tras un llamamiento para acabar con la malaria hecho en el Malaria Forum, organizado en octubre de 2007 por la Fundación Bill & Melinda Gates, al pensar que con las herramientas actuales se pueden lograr avances significativos en la reducción del número de casos clínicos y muertes causados por el parásito de la malaria, e incluso eliminar la enfermedad en algunas regiones.

En este trabajo, que es como el Libro Blanco para la erradicación de la enfermedad que ha tardado más de dos años en elaborarse, han participado más de 250 expertos de 36 países que han asistido a una veintena de encuentros para tratar sobre esta enfermedad y sus posibles soluciones.

Alonso ha puntualizado que la agenda no prescribe actividades específicas, sino que propone una visión común entre instituciones de investigación y organismos financiadores respecto al futuro de la investigación y el desarrollo relacionados con la malaria, con la erradicación como meta final.

Se estima que para erradicar esta enfermedad, que causa cada año millones de muertes, serían necesarios 6.000 millones de dólares anuales, frente a los 1.200 que se gastan actualmente en investigar sobre la malaria.

Pedro Alonso ha explicado que se puso en marcha un proceso consultivo sin precedentes que involucró a los principales expertos de referencia en la investigación sobre malaria y otros ámbitos, para identificar un conjunto de prioridades para la investigación y desarrollo que reflejaran un cambio de paradigma fundamental.

Ha recordado que no es la primera vez que la comunidad internacional se propone acabar con la malaria, ya que en 1955 la Organización Mundial de la Salud implementó el Global Malaria Eradication Programme —GMEP—, que se cerró 14 años después sin éxito.

Sobre las herramientas que más contribuirían a acabar con la enfermedad, ha destacado que una vacuna con impacto para reducir la transmisión y un fármaco profiláctico de al menos seis semanas serían dos elementos prioritarios, junto con estrategias para controlar el mosquito que hace de transmisor.

También es importante cultivar in vitro y estudiar el plasmodium vivax, un tipo de malaria a la que se ha dado poca importancia, y detectar qué mecanismos son los que hacen posibles la persistencia de este parásito de forma latente en el hígado durante muchos años.

También son necesarias vacunas dirigidas contra diferentes estadios del ciclo de vida del parásito, o contra el mosquito, con el objetivo principal de interrumpir la transmisión, y nuevas aproximaciones al control del vector.

También se necesitan, según Alonso, modelos matemáticos para poder predecir resultados ante determinadas intervenciones, y herramientas para monitorizar y evaluar las estrategias.

Para este científico, erradicar la malaria es un trabajo a largo plazo, pero ya hay precedentes de erradicar enfermedades como la viruela, y ahora parece que la comunidad internacional se plantea nuevamente acabar con ella.

Visto en RTVE. Foto de Spencer Platt para Getty Images.

La malaria devuelve el golpe

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La malaria podría haber matado a la mitad de la población humana desde que existe nuestra especie. Cuando están probándose formas de vacuna con una eficacia que roza ya el 50%, el parásito muta ahora para ponerle a la ciencia las cosas difíciles. Una lucha titánica y fascinante.

Agencias

La Organización Mundial de la Salud ha lanzado este miércoles un plan para detener una forma del parásito de la malaria resistente a los tratamientos con artemisinina en el sudeste de Asia a África. En esta zona, millones de personas podrían estar en riesgo si la más eficaz de las drogas antimalaria pierde eficacia. «Nuestra arma más poderosa contra la malaria está amenazada», según Margaret Chan, Directora General de la OMS.

El plan para contener y prevenir la extensión global de este parásito resistente a la artemisinina costaría unos 175 millones de euros al año. El nuevo parásito fue detectado en 2007, en la frontera entre Tailandia y Camboya, según informa Naciones Unidas.

La artemisinina, un derivado del ajenjo o de la planta de la artemisia annua, es la droga más potente disponible contra la malaria. Su mayor eficacia se logra dentro del Tratamiento Combinado con derivados de la Artemisinina —ACT—. Se sospecha que esta forma resistente de la malaria ha superado la frontera entre Tailandia y Myanmar, y una provincia de Vietnam, donde los tests lo confirman. Existe un gran temor de que cruce a África. «Hay poco tiempo para enfrentarse a esta forma de resistencia antes de que se extienda», según se refleja en el informe de la ONU Plan Mundial de Contención de la Resistencia a la Artemisinina.

La resistencia a generaciones anteriores de drogas antimalaria creció rápidamente desde la misma región del Mekong a India y después a África, provocando numerosas muertes.

La malaria infecta a 243 millones de personas y causa unos tres millones de muertos cada año a lo largo del mundo, siendo la epidemia más mortífera para los niños africanos.

«La urgencia está creciendo por el hecho de que no hay otras medicinas antimalaria con el mismo nivel de eficacia que las ACT, y hay pocas promesas de futuro en investigación y desarrollo», según el informe de la OMS.

De los 175 millones de dólares para la contención, se incluyen más de 65 para acelerar el I+D en medicamentos contra la malaria no basadas en la artemisinina. El resto de fondos podrían ser usados para hacer un seguimiento de la enfermedad y adquirir kits para detectar las formas de resistencia.

El director del Programa sobre Malaria de la Organización Mundial de la Salud, Robert Newman, asegura que serán necesarios al menos 40 años para erradicar esta enfermedad.

Newman indicó que actualmente es posible reducir los casos de malaria en lugares de mayor incidencia y eliminarlos en regiones donde la enfermedad ha disminuido.

Este responsable de la lucha contra la malaria subrayó que la enfermedad no puede erradicarse con una sola droga o insecticida. Se necesita una complicada combinación de mosquiteras tratadas con insecticidas, la fumigación en los interiores y mejores pruebas de diagnóstico, entre otros elementos.

Además, recalcó Newman que la erradicación de la malaria no depende de una sola organización, sino de una alianza mundial de gobiernos, farmacéuticas, empresas, ONG e instituciones académicas.

La OMS estima que el número de casos de malaria se ha reducido en más del 50% en 43 países durante la última década.

Visto en RTVE. Foto de prep4md.

El mosquito que terminará con la malaria

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Como ya sabes, la malaria la transporta y la contagia un mosquito. ¿Alguna vez te has preguntado por qué el microbio parásito Plasmodium, el responsable de la enfermedad, mata a los humanos pero no a los mosquitos? Puede que te sorprenda saber que en efecto lo hace —¿justicia poética?—. Pero he aquí que muchos de ellos son capaces de sobrevivir a la infección. ¿Y si estudiar el sistema inmune de los mosquitos pudiese darnos pistas sobre cómo luchar contra la dolencia en los humanos?

El sistema inmune de un insecto no funciona como el nuestro. En lugar de adoptar distintas estrategias según la amenaza, reacciona a todas ellas de la misma forma sencilla. He aquí que resulta efectivo, dada la evidencia de que muchos mosquitos son capaces de combatir el Plasmodium, el microbio unicelular que causa la malaria.

Para saber más, la bióloga Janneth Rodrigues y sus colegas en el National Institute of Allery and Infectious Diseases de Maryland han realizado un interesante experimento. Se les han aplicado a dos grupos de mosquitos sangre infectada con el Plasmodium. Uno de los grupos resulta infectado, mientras que el otro, situado en un recinto demasiado caliente como para que el parásito crezca, no. Siete días después, los investigadores vuelven a alimentar a los dos grupos con Plasmodium. He aquí que el grupo previamente infectado fue hasta diez veces mejor eliminando el parásito, y muchos menos de sus miembros mueren o pierden la capacidad reproductiva que aquellos que no fueron previamente infectado.

El responsable son los granulocitos. Hasta tres veces más de este tipo de célula inmune aparece en la sangre del grupo preinfectado que en la de los no infectados. Cuando un granulocito detecta una célula extraña en la sangre del mosquito, la elimina u obliga a que otra célula venga a hacer ese trabajo. Al parecer, sin embargo, es necesaria ayuda. El parásito debilita paredes internas del mosquito, y esto hace que determinadas bacterias aparezcan en partes de su cuerpo donde no se las espera. Y esas bacterias resultan convertirse en granulocitos y ayudar a combatir el invasor Plasmodium.

Para confirmarlo, se aplican antibióticos al mosquito. Ahora la preinfección no causa un aumento de granulocitos dado que faltan las bacterias responsables. Es decir, que prevenir la malaria en el mosquito podría reducirse a impedir que ciertas bacterias estén en el lugar equivocado. Una idea de vacuna contra la malaria para los mosquitos consistiría en un suero extraído de un grupo preinfectado de ellos, expuesto al Plasmodium, pero donde los granulocitos han sido eliminados. Si es posible inmunizar a los mosquitos contra el parásito, la enfermedad desaparecería, ya que se trata del enlace crítico para que suceda la transmisión de la misma.

Una devastadora estadística publicada en su día por National Geographic afirmaba que la malaria ha matado a uno de cada dos seres humanos desde que existe nuestra especie. Es un deber de la humanidad hacer todo lo posible para terminar con ella. Foto de Hljod Huskona.