La media hostia ahora es Scientia Futura

Una de cal y una de arena para Barbacid

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El Ministerio de Ciencia de un gobierno alérgico por naturaleza a la iniciativa privada intentará desatascar la polémica que mantiene con el investigador Mariano Barbacid, una de nuestras más insignes instituciones científicas.

Nuño Domínguez

El Ministerio de Ciencia intentará desatascar la polémica que mantiene con el investigador Mariano Barbacid dándole una de cal y otra de arena. El departamento está buscando desde febrero una nueva fórmula legal "que deber ser aún trabajada en profundidad" para que Barbacid, director en funciones del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), pueda recibir capital privado para financiar la búsqueda de un fármaco contra el cáncer de pulmón.

Así lo explicó ayer Felipe Pétriz, secretario de Estado de Investigación, durante una comparecencia ante la Comisión de Ciencia e Innovación del Congreso. Sin embargo, Pétriz reiteró que la fórmula defendida por Barbacid, llamada Agrupación de Interés Económico y en la que, en caso de fracaso comercial, el CNIO respondería con fondos propios (y públicos), es ilegal, según la Abogacía General del Estado.

Pétriz también informó de que el CNIO ha contratado a una empresa española que no identificó y que promoverá la comercialización de hallazgos y patentes del centro (hasta ahora cinco aprobadas y 25 en trámite).

El proceso corre paralelo a la tormentosa designación de un nuevo director del CNIO, que lleva abierta desde septiembre de 2009, cuando Barbacid anunció su intención de dedicarse exclusivamente a la investigación, y que no ha podido completarse hasta ahora debido a la polémica renuncia de candidatos externos y los pulsos internos. Pétriz no quiso dar datos sobre el proceso, pero confía en cerrarlo el 22 de junio con la presentación de un único candidato, según fuentes de Ciencia.

Visto en Diario Público.

Barbacid versus Garmendia ¡explosiones y peleas en el barro!

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El PP pide la comparecencia de la ministra para explicar sus diferencias con el científico antes de su relevo.

Manuel Ansede

El PP quiere que la ministra de Ciencia, Cristina Garmendia, y el director del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas —CNIO—, Mariano Barbacid, dejen de lanzarse dardos a través de la prensa y comparezcan en el Congreso para explicar sus diferencias. El portavoz del PP, Gabriel Elorriaga, ha pedido que ambos hablen esta misma semana de la controversia surgida por la financiación de una posible vía contra el cáncer de pulmón, ahora prometedora en ratones. Desde que empezó la polémica, la ministra no ha abierto la boca para hablar sobre este asunto, aunque su departamento ha acusado mediante un comunicado a Barbacid de «jugar con el dolor» de los enfermos de cáncer y alimentar «falsas expectativas» de curación.

El propio Ministerio pidió la comparecencia del secretario de Estado de Investigación, Felipe Pétriz, para explicar en el Congreso su versión de los hechos. Fuentes de su gabinete fechan su intervención el 24 de mayo, pero el PP quiere que sea esta misma semana, según Elorriaga. El próximo lunes, 16 de mayo, el patronato del CNIO se reúne para señalar al sustituto de Barbacid al frente del centro. Los favoritos son el italiano Pier Paolo Pandolfi, de la Universidad de Harvard —EEUU—, el portugués Carlos Caldas, del Instituto de Investigación de Cambridge —Reino Unido—, y la número dos del CNIO, María Blasco.

El científico, en una nota de prensa muy criticada dentro de su organismo, anunció hace una semana un mecanismo «que impide la aparición y el desarrollo del cáncer de pulmón» y acusó al Gobierno de frenar la entrada de dinero privado. Desde el Ministerio aducen que lo que quiere hacer Barbacid, una Agrupación de Interés Económico con compañías no relacionadas con la ciencia, es ilegal, porque la aventura pondría en riesgo su patrimonio. Si sale mal, aseguran, podría hundirse todo el CNIO. Elorriaga cree que «ambas partes llevan de manera improcedente la polémica, con declaraciones públicas y amenazas».

Mariano Barbacid, que ha acudido hoy a un acto de celebración de los 30 años de la revista Muy Interesante, aseguró que el Ministerio de Ciencias es «soberano» para decidir su relevo y anunció que se quedará en el centro como investigador.

Visto en Diario Público.

Células madre para salvar vidas en Fukushima

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Sólo la ciencia nos salvará de un desastre intentando reparar la centrar nuclear de Fukushima. La misma ciencia que nos permitirá salvar las vidas de los ejemplares trabajadores que tratan de hacerlo, gracias a las nuevas terapias génicas.

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Ismael Valladolid

Es bien conocido el problema que aún ahora sufrimos a la hora de intentar tratar dolencias con terapias génicas. El material genético modificado que penetra en las células del paciente podría hacerle propenso a que dichas células acaben teniendo un comportamiento cancerígeno. El doloroso compromiso es, ¿y si ese tratamiento es la única forma de evitar sufrir un cáncer aún peor?

Congelar células madre de los operarios que trabajan en la central nuclear de Fukushima podría salvarles la vida si se ven expuestos a altos niveles de radiación. Es lo que están considerando las autoridades japonesas. Se trata de administrarles una droga durante días que hace que su médula espinal libere células madre a la sangre, recuperarlas, hacerlas pasar por una máquina que filtra únicamente esas células madre y congelarlas.

Es una medida como precaución que podría ayudar a salvar sus vidas si reciben dosis excesivas de radiación durante su trabajo intentando refrigerar la planta y evitar las fugas de radiación.

Esos altos niveles causan terribles daños a la salud, e incluso la muerte si llega a fallar la médula espinal, pero puede tratarse si son detectados a tiempo, y si esas células madre fueron obtenidas en su momento.

Es un procedimiento que ya se usa para tratar a pacientes con cáncer cuya médula espinal se ha visto dañada durante la quimio o la radio terapia.

Para Alejandro Madrigal, director científico de la Anthony Nolan, y presidente del grupo europeo que estudia transplantes de sangre y médula, el plan tiene sentido dado el riesgo que sufren los operarios en Fukushima. Más de 50 hospitales en Europa ya se han ofrecido a ayudar a los japoneses si es necesario.

El inconveniente lo desvela Robert Peter Gale, investigador norteamericano consejero del gobierno japonés. «La idea tiene su lógica, pero estamos hablando de un enorme trabajo para prevenir una posible enfermedad de los 800 trabajadores de la central, donde seguramente sólo necesitaremos las células madre para un pequeño porcentaje de ellos».

Sugiere que además, los trabajadores que sepan que sus células madre medulares han sido congeladas podrían tender a perder la precaución y a tomar riesgos innecesarios. Además, «esas células sirven para restablecer la funcionalidad de la médula espinal, pero no pueden hacer nada si hay daños en la laringe, en el tracto gastro intestinal o en la piel» y sentencia que «tanto otros colegas como yo pensamos que no es buena idea».

De lo que no puede caber ninguna duda es del heroísmo de los trabajadores en la planta nuclear de Fukushima. Un nombre que ya ha entrado en la historia.

Foto de Derek Visser.

Salvando al Diablo de Tasmania del cáncer

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Como especie causante de la extinción de tantas especies, nos permitimos celebrar nuestra condición humana cuando somos capaces de salvar una de ellas, y tan icónica como el Diablo de Tasmania, por los medios que sólo nuestra condición de seres inteligentes nos permite.

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Ismael Valladolid

Ciertamente, el hombre es el responsable de la extinción de muchas especies. Tan cierto como eso es que el 99,9% de las especies que jamás han existido sobre el planeta ya no están con nosotros, y el hombre no ha acabado con todas. Podemos por otra parte sentirnos satisfechos cuando no es nuestra presencia la que puede causar la extinción de una especie, y sí estamos aquí para salvarla.

El famoso Diablo de Tasmania —Sarcophilus harrissi— parece estar condenado a la extinción en su forma salvaje. El culpable es un cáncer infeccioso conocido como Enfermedad del Tumor Facial del Diablo —DFTD por sus siglas en inglés—. Esta enfermedad ha matado al 90% de la población de la especie desde que fue observada por primera vez en 1996. Los científicos estiman que sólo existen 2.000 ejemplares de esta criatura icónica en la vida salvaje.

La DFTD es muy infecciosa. Una vez que aparece, destroza la boca del animal llenándola con tumores que hacen imposible que el animal coma. En entre tres y seis meses el ejemplar enfermo muere de hambre. He aquí que la transmisión es sencilla por la propia condición «diabólica» de la especie. Resultan morderse entre ellos con mucha frecuencia, tanto durante el cortejo como luchando por el mejor territorio.

No existe cura ni vacuna para la DFTD a pesar de las investigaciónes para detener la enfermedad. Peor aún, parece haber mutado en 13 cepas distintas, según un informe de Sky News.

Aquí es donde comienza el papel del hombre. Somos nosotros los capaces de aislar ejemplares sanos en santuarios libres de la enfermedad, con la esperanza de poder devolverles a su entorno natural una vez desaparezca la infección en estado libre. El último de esos santuarios ni siquiera está en la isla de Tasmania. Se trata del Arca del Diablo, de 500 hectáreas y construido en la propia Australia. Puede albergar a 1.000 ejemplares. Los primeros 15 machos y las primeras 10 hembras han llegado el mismo martes pasado.

Su fundador, John Weigel comentó para Newcastle Herald que sólo tienen dinero para la primera fase del proyecto. Hasta 350.000 dólares facilitados por el propio gobierno australiano como parte del proyecto Save the Tasmanian Devil, el cual dispone de dos centros más en la propia Tasmania. Pero se necesita más dinero para continuar con el proyecto.

«Si les seguimos alimentando y conservamos su diversidad genética, seremos capaces de liberarles de nuevo en Tasmania algún día» dice Annalise McLeish, responsable del santuario Australia's Healesville, a 65 kilómetros de Melbourne. «La idea es que una vez se extingan los ejemplares salvajes, aquellos de los que disponemos en cautividad salgan y recuperen la población de la especie».

Así que siendo los responsables de la extinción de tantas especies, resultamos ser nosotros también los únicos capaces de evitar la de muchas otras. Muchas veces la esperanza es lo primero que se pierde, pero somos únicos fabricando más.

Foto de Wikimedia Commons vía Ecuador Ciencia.

Descubren la proteína que causa la metástasis del cáncer

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Un reciente descubrimiento en el campo de la genética podría suponer el camino para la inhibición de la metástasis en los procesos cancerosos. El cáncer pasaría así al catálogo de enfermedades crónicas.

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Ismael Valladolid

La metástasis es la propagación del contenido de un tumor canceroso a un órgano distinto de aquel en que se inició. El cáncer puede propagarse también por invasión, es decir, por penetración directa de las células malignas en los tejidos vecinos. La metástasis es en cambio el proceso habitual. Las células penetran en los vasos sanguíneos y linfáticos, circulan a través de la propia sangre, y crecen en un nuevo foco en tejidos normales. Aproximadamente el 98% de las muertes por cáncer son debidas a la metastatización de éste.

Es algo que de alguna forma equivale a decir que, de poder evitarse la metástasis, el cáncer quedaría reducido a la condición de enfermedad crónica. Conseguir algo así supondría para la medicina un avance comparable a la invención de la anestesia, de las vacunas o de la penicilina. Y sin embargo, gracias a la investigación internacional de un equipo del MD Anderson Cancer Center de la Universidad de Texas, el primer paso podría haber sido dado. El estudio ha sido publicado por Nature Cell Biology, y supone una nueva e importantísima vía para luchar contra la enfermedad.

Resultariá que una proteína, la CDK1, es capaz de detener a la enzima EZH2, a la cual se la sabe implicada en la metástasis del cáncer. Se trata de la misma enzima necesaria para la formación de células que construyen hueso a partir de las células madre necesarias para la formación de éstos y otros tejidos. El descubrimiento alcanzaría a la creación de nuevos tratamientos regenerativos en enfermedades óseas.

El responsable del trabajo es Mien-Chie Hung, profesor y jefe del Departamento de Oncología Molecular y Celular de la MD Anderson. «La encima EZH2 está sobreexpresada en los tumores sólidos agresivos y vinculada a la progresión del cáncer y su metástasis. La CDK1 es capaz de desactivar la EZH2, reduciendo la migración celular y la invasión en la línea celular del cáncer de mama», dice.

El resultado del trabajo es la base para desarrollar un inhibidor de la EZH2, o un fármaco que imite a la proteína que activa esta enzima. Supondría esto un nuevo y probablemente eficaz tratamiento contra el cáncer.

La EZH2 inhibe la expresión génica pegando un grupo metil a una proteína cuya supresión, convenientemente interrelacionada con el ADN y con otras proteínas, actúa como inhibidor tumoral, previniendo el crecimiento del cáncer y sobre todo su metástasis. La CDK1 «cortocircuita» la metilación en la que participa la EZH2 pegando diferentes grupos químicos en un proceso llamado fosforilación. Esta fosforilación tiene que darse en un aminoácido específico de la EZH2 para conseguir este efecto.

El papel de este tipo de enzimas, las cuales son capaces de silenciar genes, es decisivo en el desarrollo embrionario, al guiarse así la diferenciación de las células madre embrionarias y su transformación en distintos tejidos y órganos.

Un fascinante avance en el campo de la genética, que por fortuna para nuestra especie, podría tener una primera aplicación decisiva para el bienestar de la humanidad.

Descarga el estudio en Nature Cell Biology 13, 87–94 (2011) doi:10.1038/ncb2139. Visto en JANOes. Dibujo de Wikimedia Commons.