La media hostia ahora es Scientia Futura

De tiendas

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.

DSC00336
DSC00336 publicada por flashcaptures

El encuadre más ingenioso y divertido aparecerá cuando menos te lo esperas. Por eso debes llevar la cámara siempre encima.

Tu yo de primer orden

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.




¿Para qué quiere usted que le enseñe a ser un Ravel de segundo orden, si puede ser usted un Gershwin de primer orden?

Maurice Ravel, a George Gershwin

Me cago en el fútbol

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.

Yo máis
Yo máis publicada por Brocco Lee

«You got me begging you for Messi!»

En la calle Jacometrezo, junto a la Plaza de Callao, en Madrid.

La justicia española contra China

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.





Viñeta de Manel Fontdevila.

El marketing y tus muelas

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



Seth Godin

No piensas en esto a menudo, ¿o sí? —Digo pensar sobre tus muelas, no sobre las mías.—

Sin embargo, cuando te duelen las muelas, no piensas en otra cosa.

Para los dentistas, es un arma de doble filo. Por una parte, los dentistas no tienen problema para conseguir clientes de entre aquellos a quienes les duelen. No tienen que intentarlo, simplemente aparecen. Por otra parte, si la muela no duele, eres invisible. Ninguna señal, buen servicio ni marketing maravilloso va a hacer que te pague por arreglar mis muelas si no me duelen.

Los del marketing del dolor de muelas —dentistas y no dentistas— tienen dos desafíos:


  1. Pensar en una forma barata de estar siempre ahí, una forma de estar siempre presentes para que cuando el dolor de muelas aparezca, seas la elección obvia.

  2. Crear nuevos productos y servicios que comprometen e incluso consiguen dinero de miembros de la población a quienes no les duele nada. Ese es el motivo por el que los tratamientos blanqueantes tienen éxito, se los puedes vender a gente que no sabía que tenía un problema hasta que se encontró contigo.


Lo peor es frustrarse cuando la población —que es una cosa muy distinta del mercado— te ignora. No estoy en tu lista de clientes hasta que me duelen las muelas, ¿no?

—No, este artículo sobre marketing no está orientado a los dentistas. Hay expertos sobre el marketing del dolor de muelas en cada industria. Hasta que no te das cuenta de que eres uno de ellos no puedes arreglarlo.—

La primera reunión de Barack Obama como presidente

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



usa barack obama

«La primera reunión de Obama después de ser nombrado presidente.»

«Me temo que tenemos que cancelar su seguro de vida...»

Visto en Wulffmorgenthaler.com.

Aterrizando en China

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



china

De Rafa Vega, Sansón para El Norte Digital

Rebajas

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.

Rebajas
Rebajas publicada por nachop

Mejores que nunca, o algo...

Coronita sin limón para los suecos

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



Las leyes de Suecia sólo permiten que los anuncios de bebidas alcohólicas muestren el producto, sus ingredientes y la marca. Como es sabido, en Europa solemos tomar la cerveza Coronita con un cuarto de limón y un poco de sal en la boca de la botella —pensando que así se toma en México, lo que no es exactamente cierto; la michelada o cerveza preparada mexicana se toma mezclada con hielo, zumo de tomate, tabasco; ellos llaman Corona a la Coronita, aunque la michelada favorita de muchos de los mexicanos se prepara con Tecate—. El caso es que la legislación sueca prohibió en su día mostrar el cuarto de limón en la botella. El anuncio que hubo que usar es éste.



En la España de los 40 grados Celsius, la Coronita es el mejor amigo del hombre, o casi.

Lo nuclear y el doble rasero

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.

Hace hoy 63 años, un 6 de agosto de 1945, se produjo por parte de la aviación norteamericana el primer uso de armamento nuclear contra población civil, en Hiroshima, Japón. El objetivo principal, la rendición rápida e incondicional de Japón a los Estados Unidos, se consiguió a cambio de la muerte de alrededor de 120.000 japoneses, en su casi totalidad civiles, y de casi 300.000 heridos, de entre los cuales, los aún vivos, presentan multitud de mutaciones genéticas debidas a la radiación a la cual estuvieron expuestos. El objetivo secundario, avisar a la Unión Soviética de que no debía competir el liderazgo mundial con los Estados Unidos, no se cumplió tan claramente. El resultado fue medio siglo de Guerra Fría, un estado de tensión permanente entre las dos grandes potencias que aún hoy, cuando el terrorismo islamista campa a sus anchas por casi la totalidad de la superficie terrestre, muchos echan de menos.

Jaume d'Urgell capta a la perfección el cinismo con el que aún hoy Occidente trata el tema nuclear.

¡No crucéis los rayos!

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



Una especie de broma humanista que haría las delicias de cualquier publicista de la Coca-Cola. Sí, de existir, con la Iglesia los cazafantasmas tendrían trabajo de sobra.



«Esto es un desastre.»

«¿Tan mal pintan las cosas?»

«¿Sabes hasta qué punto tenemos que revisar las escrituras?»

«Pero, ¡ya hemos pedido perdón!»

«Por ejemplo, ¡no podemos montar una trinidad sólo con un padre y un hijo.»

«De nuevo, lo lamentamos mucho.»

«Pero eso no es suficiente. Guardias, ¡confisquen sus armas de protones!»

«Eh, ¡sólo estábamos haciendo nuestro trabajo!»

Visto en xkcd.

Madrid es música

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



En Las Tablas, en el distrito de Fuencarral, al norte de Madrid, parte junto a las oficinas de Telecinco la calle Frederic Mompou. Aún me sobrecoge en ocasiones vivir tan cerca de la calle dedicada a un músico al que me reconozco adicto.

Europa Press

El libro Calles de Madrid dedicadas a compositores, de Manuel Alonso de Hoyo, que acaba de publicar Ediciones Autor, recorre historias y leyendas de las calles de Madrid de la mano de ilustres compositores como Federico Chueca, Manuel de Falla, Tomás Breton, Francisco Barbieri y Maestro Guerrero.

Un total de 41 calles, paseos, plazas, glorietas o jardines son descritos en el libro. El Centro es el distrito de Madrid que más rinde homenajes a compositores, seguido de los barrios de Chamartín y La Latina —con seis vías cada— y Moncloa —con cinco calles—. «Lo curioso es que la mayoría de los homenajeados no han nacido en Madrid», observó Hoyo.

De hecho, sólo siete nacieron en la capital —otros dos en la Comunidad—, aunque muchos de los elegidos hayan vivido en Madrid. Andalucía tiene cinco representantes, mientras Navarra, País Vasco, Valencia y Cataluña tienen cuatro cada. Castilla y León tiene tres compositores homenajeados en Madrid y otras comunidades entran con uno. Cuatro son extranjeros: Mozart, Scarlatti, Ravel y Boccherini.

Hoyo trabajó toda su vida en un banco y empezó a coleccionar documentación sobre calles que llevaban nombres de compositores antes de jubilarse en 1990. Decidió escribir el libro hace pocos años y lo terminó en 2003, pero consiguió su publicación en 2008. «Mi vida siempre estuvo ligada a la música, mi padre tocaba piano. Sin embargo, no pude estudiar profesionalmente este oficio», contó el autor, que ahora canta en un coro.

Calles de Madrid dedicadas a compositores reúne las ubicaciones de las calles, pequeñas biografías de sus homenajeados y algunas anédoctas y leyendas. «La documentación venía de donde menos se esperaba», reveló Hoyo, que utilizó desde libros sobre calles hasta historias personales. Una de ellas contaba su madre, que conoció a Tomás Breton. «En un pueblo de Santander el compositor poseía una casa en que mandó pintar un pentagrama con las notas del principio de su célebre Dónde vas con mantón de Manila», presente en su obra más popular, La verbena de la Paloma.

Al largo del trabajo, Hoyo se deparó con algunos obstáculos. En el caso del Maestro Navas, por ejemplo, la poca documentación dificultó su búsqueda. «Sin embargo, cuando el personaje es muy conocido, como Mozart, lo difícil es resumir su vida». Le sorprendió también que mucha gente ignorase el hecho de que García Lorca también tuviese obras como compositor.

De entre las cerca de seis mil vías urbanas de Madrid, le parece «muy poco» que sólo haya 41 con nombres de compositores. En su preámbulo, Hoyo destacó que en Madrid hay calles dedicadas a «vírgenes, santos, ciudades, oficios, geólogos, estudiantes, deportistas, reyes, héroes, políticos» entre muchos otros homenajes. «Pido perdón si me olvidé de algún compositor», bromeó.

Entre las vías descritas en el libro, una es especial para el autor: La calle Maestro Vivas, donde nacieron sus cuatro hijos. «Pero si hubiera que elegir una calle con nombre de compositor, sería la de Tomás Breton, pués nací en el día de la Virgen de la Paloma», reveló, citando la obra más conocida del compositor, La verbena de la Paloma.

Visto en europapress.es.

Barack Obama Es Tu Nueva Bicicleta

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



Barack Obama Es Tu Nueva Bicicleta.

¿Y si la Wikipedia se nos escapa de Internet?

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.

¿Y si la Wikipedia escapase de Internet e invadiese todos los rincones de nuestra vida diaria? «Por favor, edite si lo desea el nombre de la calle.»

Vista en el set IT everywhere en Flickr.

¿Bailas?

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.

El vals de la burbuja inmobiliaria.

Música con el culo

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



La subasta 380050845372 en eBay es un transductor anorectal de ultrasonidos. Sí, anorectal significa exactamente eso que estás pensando. Te lo metes por ahí, lo conectas a un reproductor sensible a ultrasonidos, y produce imágenes en 3D fantásticas. Así que, en Music Thing te sugieren, ¿por qué no gastarte 2.500 dólares en esto, conectarlo a Max/MSP y crear el instrumento musical más terrorífico de la historia de la música?

Ah, sí, está usado.

10 mitos y 10 realidades sobre el ateísmo

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



Sam Harris

Varias encuestas indican que el término «ateo» ha adquirido un estigma tal en los Estados Unidos que reconocerse ateo es el impedimento perfecto para, por ejemplo, tener una carrera en política —de la misma forma que ser negro, musulmán u homosexual ya no lo son—. De una reciente encuesta en Newsweek, sólo el 37% de los americanos votaría a un ateo para presidente, aunque por lo demás estuviese perfectamente cualificado.

Se imagina a los ateos como intolerantes, inmorales, depresivos, cegados ante la belleza de la naturaleza y dogmáticamente cerrados a la evidencia de lo sobrenatural.

Incluso John Locke, uno de los patriarcas de la ilustración, creía que el ateísmo «no debía ser tolerado» porque, decía, «promesas, pactos y juramentos, el fundamento de las sociedades humanas, no son mantenidos por los ateos».

De esto hace más de 300 años. Pero hoy, en los Estados Unidos, poco parece haber cambiado. Un remarcable 87% de la población afirma «no dudar en absoluto» de la existencia de Dios. Menos de un 10% se identifica a sí mismo como ateo. Y su reputación parece deteriorarse.

Dado que tal y como sabemos, en realidad entre los ateos se encuentran los miembros más inteligentes y científicamente capacitados de cualquier sociedad, parece importante desactivar los mitos que impiden que jueguen un papel mucho más importante en el diálogo nacional.

El ateo cree que la vida no tiene sentido

Por el contrario, a los religiosos suele preocuparles que la vida tenga o no sentido e imaginan que sólo puede redimirles el extraordinario estigma de la vida eterna más allá de la tumba. El ateo suele estar bien seguro de que la vida es preciosa. A la vida le da significado el vivirla con plenitud. Nuestra relación con aquellos a quienes amamos tiene sentido desde el momento en el que no les pedimos que vivan para siempre para hacerlo. Al ateo, el miedo a la insignificancia le suele parecer —permítase el juego de palabras— insignificante.

El ateísmo es el responsable de los peores crímenes de la historia

La gente de fe suele reclamar que los crímenes de Hitler, Stalin, Mao y Pol Pot son el producto inevitable de su falta de creencias. El problema con el fascismo o el comunismo, por el contrario, no es que sean críticos con la religión, sino que se parecen demasiado a religiones. Se trata de regimenes dogmáticos hasta la médula y generalmente originan un culto a la personalidad del líder indistinguible del culto religioso a sus héroes. Auschwitz, el gulag de los campos de exterminio, no es un ejemplo de qué sucede cuando el hombre rechaza el dogma religioso sino, por el contrario, es un ejemplo de dogma nacionalista, racial y político. Ninguna sociedad, en la historia, ha sufrido nunca porque toda su población se hubo vuelto responsable.

El ateísmo es dogmático

Judíos, cristianos y musulmanes consideran que sus escrituras están tan pendientes de las necesidades humanas que sólo pueden haber sido escritas bajo la dirección de una deidad omnisciente. El ateo es una persona que, simplemente, ha leído los libros y ha encontrado que dicha consideración es ridícula. Uno no necesita tener nada en contra de la fe, ni ser dogmático en forma alguna, para simplemente rechazar las creencias religiosas injustificadas. Como dijo una vez el historiador Stephen Henry Roberts; «te contaré que los dos somos ateos, sólo que yo creo en un dios menos que tú; entiende por qué rechazas a todos los demás dioses y entenderás por qué rechazo yo el tuyo».

Los ateos creen que todo en el universo surge por casualidad

Nadie sabe cómo surgió el universo. De hecho no está claro que pueda hablarse coherentemente de un «comienzo» o «creación» del universo en absoluto, ya que son ideas que invocan el concepto de tiempo, y no estamos hablando sólo del origen del espacio sino también del del tiempo.

La noción de que los ateos creen que todo surge por casualidad suele ser utilizada como crítica a la evolución de Darwin. Tal y como Richard Dawkins explica en su maravilloso libro El Espejismo de dios esto representa un profundo malentendido de la teoría de la evolución. Aunque no sepamos cómo de la química en la Tierra surgió la biología, sí sabemos que la diversidad y la complejidad del mundo viviente no es un producto de la mera casualidad. La evolución es una combinación de mutaciones casuales y selección natural. Darwin acuñó la expresión «selección natural» por la analogía con la «selección artificial» practicada por los criadores de ganado. En ambos casos la selección tiene un resultado completamente no aleatorio en el desarrollo de las especies.

El ateísmo no tiene conexión con la ciencia

Aunque es posible ser científico y aún creer en dios —y algunos realmente lo consiguen— no puede discutirse que el compromiso con el pensamiento científico erosiona, antes que apoyar, la fe religiosa. Tomando la población norteamericana como ejemplo, la mayor parte de las encuestas muestran que el 90% del público general cree en un dios personal, mientras que el 93% de los miembros de la Academia Nacional de Ciencias no lo hace. Esto sugiere que hay pocas formas de pensar menos compatibles con la fe religiosa que la científica.

El ateo es arrogante

Cuando los científicos no saben algo —como por qué el universo se formó o cómo se formaron las primeras moléculas autoreplicantes— lo admiten. Pretender saber cosas que no se saben sería irresponsable para un científico. Y sin embargo es el método de la religión basada en la fe. Una de las ironías monumentales del discurso religioso puede ser encontrada en la frecuencia con la cual la gente de fe elogia su propia humildad, mientras proclama saber cosas sobre cosmología, química y biología que no son sabidas ni por los científicos. Cuando se considera la cuestión sobre la naturaleza del cosmos y nuestro lugar en él, los ateos suelen extraer sus opiniones de la ciencia. Esto no es arrogancia, es honestidad intelectual.

El ateo se cierra a la experiencia espiritual

Nada impide que un ateo disfrute del amor, el éxtasis o el sobrecogimiento. El ateo valora estas experiencias y las busca con frecuencia. A lo que el ateo no tiende es a reivindicar injustificadamente la naturaleza de la realidad basándose en aquellas experiencias. No hay duda de que muchos cristianos han transformado su vida a mejor leyendo la Biblia y rezando a Jesús. ¿Qué demuestra esto? Que ciertas disciplinas de atención y códigos de conducta realmente tienen un profundo efecto en la mente humana. ¿Estas experiencias positivas de los cristianos sugieren que Jesús es el salvador de la humanidad? Ni remotamente, dado que hindús, budistas, musulmanes e incluso ateos tienen experiencias similares.

De hecho ningún cristiano en el mundo puede estar seguro de que Jesús tuviese barba, cuanto menos de que nació de una virgen o resucitó de entre los muertos. Se trata del tipo de reivindicaciones que no dan autenticidad a las experiencias espirituales.

El ateo cree que no hay nada más allá de la vida y del entendimiento humanos

El ateo se siente libre para admitir un límite al entendimiento humano que el religioso rechaza. Es obvio que no entendemos el universo, pero lo es aún más que ni la Biblia ni el Corán no proporcionan un entendimiento mejor del mismo. No sabemos si hay vida compleja en alguna parte más del universo, pero podría haberla. Si la hay, podría ser inteligente y haber alcanzado un entendimiento de las leyes de la naturaleza que exceda con mucho el nuestro. El ateo entiende perfextamente tal posibilidad. También considera que si existen extraterrestres tan brillantes, el contenido de la Biblia o el Corán les resultará aún menos interesante de lo que nos resulta a los ateos humanos.

Desde el punto de vista ateo, las religiones en el mundo trivializan la belleza y la inmensidad del universo. No hay que aceptar nada bajo una evidencia insuficiente para hacer tal observación.

El ateo ignora el hecho de que la religión es útil a la sociedad

Los que enfatizan los buenos efectos de la religión nunca parecen darse cuenta de que tales efectos no garantizan la verdad de ninguna doctrina religiosa. De ahí que tengamos términos para referirnos a la distinción entre la una falsa ilusión que consuela y lo que es la verdad.

En cualquier caso, los buenos efectos de la religión pueden ser disputados. En la mayor parte de los casos, la religión da a la gente malos motivos para portarse bien, cuando tenemos disponibles muy buenos motivos. Pregúntese qué es más moral, ayudar a los pobres porque te concierne su sufrimiento, o hacerlo porque el creador del universo quiere que lo hagas, te recompensará por hacerlo o te castigará por no hacerlo.

El ateísmo rechaza la base para la moralidad

Si una persona no sabe ya por qué la crueldad es mala, no va a descubrirlo leyendo la Biblia o el Corán, libros que realmente están repletos de celebraciones de la crueldad, humanas y divinas. Nuestra moralidad no viene de la religión. Dedicimos qué es bueno en nuestros libros buenos recurriendo a intuiciones morales que hasta cierto punto están ya cableadas en nosotros y han sido refinadas tras miles de años considerando las causas y las posibilidades de felicidad humana.

Hemos hecho un progreso moral considerable tras muchos años, y no lo hemos hecho leyendo la Biblia ni el Corán con más atención. Ambos libros disculpan la práctica de la esclavitud, cuando hoy en día cualquier humano civilizado reconoce la esclavitud como una abominación. Con independencia de si está bien considerada en las escrituras, cualquier regla puede ser valorada por su sabiduría ética, sin necesidad de creer que nos ha sido prestada por el creador del universo.

Ginebra, televisión y el excedente social

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



Una de las más fascinantes charlas con las que me he encontrado en muchos meses, y no han sido pocas. Es la charla que hizo que Seth Godin haya dejado de ver la tele —si es que alguna vez la vio— y la que posiblemente debería hacer que tú y yo también dejemos de verla.

Me enorgullezco por supuesto de traducirla para los lectores de mi blog.

Clay Shirky

—Se trata de una transcripción levemente editada de una charla que dí en la Web 2.0 Conference el 23 de abril de 2008—

Hace poco recordé una lectura que hice en mi edad escolar, bien entrado el siglo pasado, por un historiador británico que argumentaba que la tecnología crítica durante la primera fase de la revolución industrial fue la ginebra.

La transformación entre la vida rural y la vida urbana fue tan repentina, tan desgarradora, que lo único que a la sociedad se le ocurrió para soportarlo fue beber, y beber hasta el estupor, durante toda una generación. Las historias sobre ese tiempo son alucinantes; había carretillas de mano sirviendo ginebra por las calles de Londres.

No fue hasta que la sociedad despertó de esa juerga colectiva cuando comenzaron las estructuras institucionales que hoy en día asociamos con la revolución industrial. Cosas como bibliotecas públicas, museos, educación generalizada para los niños, cargos electos; muchas cosas que nos gustan no ocurrieron hasta que toda esa gente dejo de comportarse como si hubiera una crisis y empezó realmente a manejar su activo.

Fue cuando la gente empezó a pensar en esto como en un enorme excedente social, uno sobre el que podían trabajar antes que simplemente disiparlo, cuando empezamos a disfrutar de lo que conocemos como sociedad industrial.

Si tuviese que elegir la tecnología crítica del siglo XX, el lubricante social sin el que las ruedas no podrían haber seguido girando, diría que fue la comedia televisiva. A partir de la Segunda Guerra Mundial pasaron cosas; aumento de la renta per capita, mejoras educacionales, ampliación de la esperanza de vida y, críticamente, muchísima gente comenzando a trabajar solo cinco días a la semana. Por primera vez, la sociedad tuvo que empezar a manejar algo que nunca antes había tenido que manejar; el tiempo libre.

¿Y qué hicimos con ese tiempo libre? Principalmente, ver la tele.

Lo hicimos durante décadas, vimos I Love Lucy, vimos Gilligan's Island, vimos Malcolm in the Middle. Ahora vemos Desperate Housewives. Esencialmente funciona como una especie de disipador cognitivo, eliminando el razonamiento que de otra forma se acumularía y causaría que la sociedad se sobrecaliente.

Es sólo ahora, cuando despertamos de esta juerga colectiva, cuando empezamos a ver el excedente cognitivo como un activo, más que como una crisis. Empezamos a ver cosas diseñadas para tomar ventaja del excedente y desplegarlo de una forma mucho más excitante que simplemente tener una TV en el apartamento de cada uno.

Todo esto me lleva a una conversación que mantuve hace unos dos meses. Tal y como Jen ha dicho en la introducción, recientemente he escrito un libro titulado Here Comes Everybody, que acaba de salir al mercado, y ocurrió algo durante una conversación acerca del libro. Estaba siendo entrevistado por una productora de TV para ver si merecía la pena sacarme en su programa, y me preguntó «¿qué hay ahí fuera que te parezca interesante?»

Comencé a hablarle sobre el artículo en la Wikipedia acerca de Plutón. Recordarán que a Plutón le quitaron la categoría de planeta hace un par de años. De repente hubo mucha actividad en la Wikipedia. Muchas charlas, gente editando el artículo como locos, y la comunidad entera metida en un enorme jaleo. «¿Cómo manejamos este cambio en el estatus de Plutón?» De vez en cuando movían el artículo, sin dejar de pelearse entre bambalinas, entre «Plutón es el noveno planeta» y «Plutón es una roca con una forma muy rara que hace alrededor del sol una órbita aún más rara.»

Así que le conté todo esto, y pensé, «genial, ahora vamos a tener una conversación sobre la autoridad, la construcción social, o yo qué sé». Pero esa no fue su pregunta. Escuchó la historia, meneó la cabeza y simplemente preguntó, «¿y dónde encuentra la gente el tiempo para dedicarse a eso?». Esa fue su pregunta. Y yo me quedé estupefacto, y le dije «nadie que trabaja en TV puede atreverse a hacer esa pregunta. Sabes de dónde viene ese tiempo. Viene del excedente cognitivo que lleváis 50 años enmascarando.»

¿Y cómo de grande es el excedente? Si tomas la Wikipedia como unidad, toda la Wikipedia, el proyecto entero, cada página, cada edición, cada discusión, cada línea de código, y en cada idioma en el que existe la Wikipedia. Eso representa 100 millones de horas de trabajo mental humano. Lo calculé con Martin Wattenberg en IBM. Es un cálculo en una servilleta, pero el orden de magnitud nos vale; sobre 100 millones de horas de trabajo mental.

¿Y ver la tele? Doscientos mil millones de horas, sólo en los Estados Unidos, cada año. Visto de otra forma, ahora que tenemos una unidad, eso son 2.000 proyectos como la Wikipedia al año malgastados viendo la tele. O aún visto de otra forma, en los Estados Unidos perdemos 100 millones de horas cada fin de semana, ¡sólo viendo anuncios! Es un excedente enorme. De ahí que cuando alguien pregunta «¿de dónde encuentran tiempo?» cuando ven cosas como la Wikipedia no entienden cómo de pequeño es el proyecto en realidad, como la forja de un activo que finalmente está siendo arrastrado hacia lo que Tim llama «arquitectura de la participación».

Lo interesante de un excedente como éste es que al principio la sociedad no sabe qué hacer con él. De ahí la ginebra, y de ahí las comedias televisivas. Porque si la gente supiera qué hacer con un excedente aplicado a las instituciones sociales que ya existen, ya no sería un excedente, ¿o sí? Es precisamente cuando nadie tiene idea de cómo desplegar algo con lo que la gente ya ha empezado a experimentar cuando el excedente empieza a integrarse, y durante esa integración se transforma la sociedad.

La fase inicial para aprovechar este excedente cognitivo, la fase en la que creo que aún estamos, es la de los casos especiales. La física de la participación es mucho más como la física de la meteorología que como la de la gravedad. Sabemos qué fuerzas se combinan para hacer que todo funcione; hay una comunidad interesante ahí fuera, hay un modelo para compartir cosas, la gente colabora creando software libre, etc. Pero a pesar de saber qué entra, aún no podemos predecir qué va a salor porque hay mucha complejidad.

La forma en la que exploras ecosistemas complejos es simplemente probar, y probar y probar cosas, y esperar que muchos fallen antes que tú para que tú al menos encuentres un báculo con una calavera encima cerca de adonde te diriges. Es en esa fase en la que estamos.

Por poner un ejemplo, uno que me encanta, pero muy pequeño. Hace dos semanas uno de mis estudiantes en ITP me mostró un proyecto ideado por un profesor en Fortaleza, Brasil, llamado Vasco Furtado. Es un mapa Wiki del crimen en Brasil. Si hay un asalto, un robo, una pelea, un asesinato, entras y pones un pin en un mapa de Google, y describes el incidente. Con el tiempo ves un mapa de dónde ocurren todos los crímenes.

Es algo que ya existe en forma de información tácita. Cualquiera que conoce una ciudad tiene cierta idea de «no vayas allí, esa esquina es peligrosa, no pases por este vecindario, ten cuidado si anochece». Es algo que sabe la sociedad sin que realmente la sociedad tenga constancia de saberlo, porque no hay un sitio público del que sacar ventaja de esta información. Si la policía la tiene, desde luego no la comparte. De hecho una de las cosas que Furtado dijo al iniciar el proyecto era «esta información podría o podría no existir en alguna parte de nuestra sociedad, así que me resulta más fácil intentar reconstruirla desde cero que intentar obtenerla de las autoridades que hoy en día podrían tenerla».

Podría tener éxito o podría no tenerlo. El caso normal para el software social es fallar; la mayor parte de los experimentos no cuajan. Pero los que lo hacen resultan increibles, y espero que éste tenga éxito, obviamente. Pero incluso si no lo tiene ya nos ha servido para mostrar cuál es el punto; que cualquiera trabajando solo con herramientas realmente baratas tiene una posibilidad razonable de sacar partido del excedente cognitivo, lo suficiente para que se desee participar, lo siguiente para formar parte del patrimonio ciudadano, para crear un recurso que hace cinco años nunca habrías imaginado que existiría.

Así que esa es la respuesta a la pregunta «¿de dónde sacan el tiempo libre?» O, mejor, esa es la respuesta numérica. Porque también hay otro razonamiento, no una pregunta sino una observación. En la misma conversación con la productora de TV, le hablaba de la asociación de jugadores de World of Warcraft y, según hablaba, veía lo que ella estaba pensando; «perdedores, hombres adultos sentados en el sofá pretendiendo que son elfos.»

Pero al menos ellos están haciendo algo.

¿Viste aquel episodio de Gilligan's Island donde casi escapan de la isla, y entonces a Gilligan se le cruza el cable y no lo hacen? Lo vi, lo vi muchas veces mientras crecía. Y cada media hora que lo veía era media hora que no escribía para mi blog o editaba la Wikipedia o escribía para una lista de correo. Es cierto que tenía una excusa muy buena para no estar haciendo esas cosas; aún no existían. Te atrapaban los medios de esa forma porque era la única posibilidad. Ya no lo es, y esa es la gran sorpresa. Todo lo cutre que te pueda parecer estar en tu apartamento fingiendo ser un elfo, te aseguro a partir de mi experiencia personal que es mucho más cutre estar en tu apartamento viendo la tele y preguntándote si es mas mona Ginger o Mary Ann.

Quiero elevar esto a la categoría de principio general. Es mejor hacer algo que no hacer nada. Incluso las lolcats, divertidas fotos de gatos hechas aún más divertidas añadiéndolas letreros simpáticos, invitan a participar. Cuando ves un lolcat, lo que te está diciendo es «si tienes alguna fuente sans-serif instalada en tu ordenador, puedes jugar con nosotros». Ese tipo de mensaje es un gran avance.

Esto es lo que la gente en los medios tradicionales no entiende. Durante el siglo pasado, se trataba de una carrera; consumo, ¿cuánto podemos producir? ¿Cuánto puedes consumir? Si producimos más, ¿consumirás más? Y la respuesta a esa pregunta generalmente era sí. Pero hoy en día se ha convertido en un Triathlon, con tres fases distintas. A la gente le gusta consumir, pero también le gusta producir, y le gusta compartir.

Es lo que ha dejado pasmada a la gente comprometida con la estructura de la sociedad inmediatamente anterior, la que no agarraba el excedente y hacía algo interesante con él; descubrir que cuando le das a la gente la oportunidad de producir y compartir, te las quitarán de las manos. No significa que ya no nos sentemos irreflexivamente en el sofá a ver Scrubs, significa que lo hacemos mucho menos.

Esta es la otra cosa sobre el tamaño del excedente cognitivo del que estamos hablando. Es tan grande que el más pequeño cambio tiene enormes ramificaciones. Digamos que todo sigue igual que hasta ahora al 99 por ciento, que la gente ve el 99 por ciento de la televisión que veía antes, pero que utiliza el 1 por ciento restante para producir y compartir. La población conectada a Internet ve sobre un billón de horas de TV al año, cinco veces el tamaño del consumo sólo en Norteamérica. El uno por ciento de esa cantidad son 100 proyectos como la Wikipedia al año.

Esto va a cambiar mucho las cosas. ¿No crees?

Bien, la productora de TV no creyó que nada fuese a cambiar, no enganchó con esta línea de pensamiento. Y su pregunta final fue esencialmente «¿esto no es una moda pasajera?» Como cuando la gente se subía a las astas de las banderas a principios del siglo pasado. Decir, sí, es divertido ir, producir, compartir un poquito, pero entonces la gente va a darse cuenta de que «esto no es tan bueno como lo que estaba haciendo antes» y volverá a hacer lo que hacía. Argumenté que no, que no era el caso ahora, que esto va a ser un movimiento hacia adelante, sin marcha atrás, como la revolución industrial, y no como lo de subirse a las astas de las banderas.

Discutí sobre que este no es el tipo de cosas de las que la sociedad procede, sino hacia las que la sociedad se abalanza. Pero creo que no me creyó. En parte por que no quería creerme, pero también en parte porque no se sabía la historia del todo. Como yo ahora la sé.

Hace cosa de un mes cené con un grupo de amigos, y uno de ellos me habló sobre cuando estaba viendo una película en DVD con su hija de cuatro años. En medio de la película, sin venir a cuento, se levantó del sofá y corrió hacia detrás del televisor. Pensó, qué divertido, va a ver si Dora realmente está allí, o ve tú a saber. Pero no es lo que estaba haciendo. Empezó a buscar entre los cables, le pregunté «¿qué haces?» y me dijo «¡buscando el ratón!»

Es decir, es algo que los niños de cuatro años ya saben; una pantalla sin un ratón es una pantalla rota. Otra cosa que los niños de cuatro años ya saben; el contenido dirigido a ti pero que no te tiene en cuenta no es el que merece la pena sentarse a ver. Hay cosas que me hacen pensar que éste es un cambio en una dirección. Porque los de cuatro años, que ya están completamente empapados del nuevo entorno, no van a tener que superar el trauma que yo tuve que superar intentando desaprender toda una niñez malgastada viendo Gilligan's Island. Ellos ya saben que el contenido incluye consumir, pero también producir y compartir.

Ha llegado a ser mi lema, cuando la gente me pregunta qué estamos haciendo; y cuando digo «estamos» me refiero a una sociedad completa preguntándose qué hacer con su excedente cognitivo, pero también me refiero a especialmente la gente en esta sala, trabajando con martillo y escarpia para adivinar cuál va a ser la siguiente gran idea. Desde ahora, esto es lo que voy a decirles; estamos buscando el ratón. Vamos a buscar en cualquier lugar que hasta ahora haya estado cerrado al lector, al escucha, al cinéfilo, a cualquier usuario; cualquier cosa que hasta ahora le hayamos servido enlatada, y vamos a preguntarnos; «si cortamos un pedazo de excedente cognitivo y lo pegamos aquí, ¿podemos hacer que suceda algo realmente grande?» Yo apuesto a que la respuesta es sí.

Muchas gracias.

Visto en Here Comes Everybody.

El sueño del onanista

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.





«El transplante de vagina resultó ser un completo éxito.»

«Eh, ¡buen trabajo doctor! ¡Ahora sí soy completamente autosuficiente!»

Visto en Wulffmorgenthaler.com

El Canasto, GTD para todos

Publicado por Ismael

Haz clic en la imagen para verla a su tamaño original.



calendario compacto gtd


El Canasto es uno de los blogs en castellano más populares de entre los dedicados a la productividad personal. De todos ellos, es el que practica una militancia más decidida en favor de GTD, el conjunto de técnicas para mejorar la productividad de David Allen.

Su autor, Jeroen Sangers, termina de volver de sus vacaciones, y nos premia con una entrada sobre los calendarios compactos. Estos calendarios tienen un formato especial que permite ofrecer una vista completa de todo el año sin necesidad de hojear mes por mes, como los calendarios tradicionales. Esto les permite también facilitar mucho espacio en blanco, susceptible de ser utilizado como bandeja de entrada para recopilar notas en tu GTD.

—A Jeroen le sorprende y le reconforta que GTD sea tan adecuado para gestionar el trabajo creativo. Me permito comentarle que posiblemente suceda porque GTD es en sí mismo un método creativo, siendo este el detalle sobre GTD que a mí más me gusta.—