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A qué sabe la carne humana

Publicado por Ismael

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Martin Robbins

Recientes noticias sugieren que un restaurante alemán está buscando clientes dispuestos a donar partes de su cuerpo para transformarlos en comidas gourmet. Ese dedo o testículo de más al que llevas años deseando darle utilidad, por ejemplo. Aún siendo un burdo truco publicitario, mucha gente —vale, al menos yo— tiene curiosidad por saber a qué sabe realmente la carne humana. Así que, con espíritu de servicio público, he intentado averiguarlo.

Una compañía empezó a vender en 2005 una «Saludable Alternativa a la Carne Humana» basada en Tofu y Hufu. Describían el sabor de su dudoso producto así:

«Si nunca has probado antes la carne humana, piensa en el sabor y la textura de la carne de vaca, sólo que un poco más dulce al gusto y un poco más blanda al masticar. Al contrario de lo que muchos creen, la gente no sabe a cerdo ni a pollo.»

Desafortunadamente resultó ser un bulo, eso del «vaca dulce y blando» es como mucho una afirmación dudosa, y ciertamente se da de cara con el abrumador consenso del sabor a cerdo que aparece si buscas el tema en Google. Así que si queremos conocer la auténtica esencia del canibalismo, necesitamos conocerla de gente que realmente haya probado carne humana.

Por supuesto, hay una forma de carne humana que se considera aceptable comer. Se trata de la placenta después del nacimiento, una práctica conocida como placentofagia. Para prepararla, tienes que tomar el cordón umbilical y su membrana, y tratarlo de forma similar al hígado, lo que de acuerdo con Hugh Fearnley-Whittingstall es aproximadamente a lo que sabe. Puedes cortarlo y freirlo, o molerlo para hacer una especie de rica boloñesa. Todo encantador, tal y como puedes verlo en los vídeos que circulan en YouTube. Pero el hígado o la placenta probablemente no son representativos de a lo que sabe en general la carne humana.



También de poca ayuda es la opinión de un lindo pequeño robot desarrollado por NEC System Technologies para la Universidad de Mie. Este sommelier electromecánico es «capaz de identificar vinos, quesos, carnes y otras finuras». Al olisquear las manos de reporteros humanos, una fue identificada como bacon y la otra como prosciutto. Volvemos al tema del cerdo. Pero, claro, desafortunadamente esos reporteros no pelaron y cocinaron sus manos antes de colocarlas en las fauces del robot.

Lo que necesitamos son auténticos caníbales, y con quién mejor empezar que con uno de los ciudadanos alemanes más infames, el caníbal Armin Meiwes. Después de haberse comido unos 20 kg. estimados de una de sus víctimas, Meiwes es algo parecido a un experto en el tema. Y en una entrevista en prisión estuvo feliz de explicar el sabor. «La carne sabe como la de cerdo, un poco más amarga, y más fuerte. La verdad, sabe muy bien».

¿Es la misma opinión que la de otros caníbales de Occidente? Despues de seguir buscando llegué al caso de William Buehler Seabrook, un periodista del New York Times que viajó extensivamente por África Occidental hace casi un siglo. Fascinado con el concepto de canibalismo, consiguió convencer a un médico interno en la Universidad de la Sorbona en París para darle un poco de carne humana del cuerpo de un hombre saludable fallecido en un accidente, la cual cocinó y se comió, describiéndola como sigue:

«Estuvo bien, como una ternera crecidita, no joven, pero no llegando a vaca. Definitivamente se parecía a eso, y no a cualquier otra carne que haya probado antes. Se parecía tanto a una buena pieza de ternera desarrollada que creo que nadie con un paladar de una sensibilidad ordinaria pudiera distinguirlo de la ternera. Era suave, buena carne, sin ninguna otra característica distintiva o característica como la que tienen la carne de cabra, de gamo o de cerdo.»

Así que cerdo y ternera empatan a uno. Claramente una muestra de dos no es suficiente, necesitamos más gente. Y aquí llegamos a la parte truculenta. Resulta que mucha gente ha probado la carne humana inintencionadamente.

Comenzaré con el infame Pole Karl Denke, «un devoto, pacífico y respetado ciudadano de Ziębice» quien «resultó ser un caníbal que mató a 40 personas antes de su arresto e inmediato suicidio en 1924. Guardaba su carne en jarras y la vendía en el mercado de Wrocław como "cerdo"».

La misma táctica fue presuntamente empleada por Fritz Haarmann, un alemán que mató al menos a 24 personas en Hanover, generalmente prostitutos cuyas gargantas mordía mietras los sodomizaba —sí, también he estado pensando cómo se hace eso—. Los rumores sugieren que también vendía su carne como cerdo en el mercado negro antes de ser decapitado en 1925.

Otro asesino en serie alemán, Karl Grossman, fue arrestado en 1921, habiendo asesinado entusiastamente durante la Primera Guerra Mundial. Grossman vendió la carne de las más de 50 mujeres que se supone que mató en el mercado negro, e incluso llevaba un puesto de perritos calientes donde utilizaba esa carne, arrojando el resto de los cuerpos a un río cercano.

Definitivamente, sin realmente comer algo de eso nosotros mismos, todo lo que tenemos son evaluaciones subjetivas de una panda de asesinos que probablemente no son la fuente más fiable. Pero hay cierto consenso aquí. Ciertamente, los propios caníbales parecen considerarla generalmente cercana al cerdo, de hecho lo suficiente como para etiquetarla como tal y vendérsela a ciudadanos desafortunados en mercados de carne o puestos de perritos calientes en la Alemania y la Polonia de los pasados años 20.

Así que hasta que alguien tenga más evidencias, la opinión oficial de este blog es que la carne humana sabe un poco a cerdo. Por supuesto, parafraseando a Eddie Izzard, eso más bien significa que el cerdo sabe a humano.

Si alguien leyendo o escuchando esto ha comido carne humana recientemente, que deje un comentario.

Visto en The Lay Scientist. Escúchalo en el podcast.

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3 comentarios:

  1. giulianno3000 dijo...

    a mi lo que me van son las lentejas jaja. Buen artículo, como siempre

  2. jamez tez dijo...

    genial tu articulo, de verdad que no recuerdo donde lo escuche pero segun los sovrevivientes de los andes esos que se estrellaron en un avion decian que la carne humana sabia a ancas de rana, como dije no recuerdo donde lo escuche y de nuevo genial tu articulo

  3. Roberto Tejada dijo...

    Solo quiero hacer alucion al capitulo de los simpson donde bart salva a su becerro de la muerte, y lisa quieres convencerlo de ser vegetariano pero el le responde: lo siento, adoro el sabor de la muerte. Despues homero termina el capitulo diciendo no comere mas carne de vaca, solo de cerdo y otros animales, cuando esten bien cocinados y la carne mas dulce de todas, la humana.
    Pa mi la evolucion tiende a alimentar al ser vivo mas evolucionado con el segundo mas evolucionado que ya se tomo la molestia de procesar a los terceros.
    Entonces cuando habra un superhumanos que nos empiece a comer, o cuando nos empecemos a comer a los demas seremos superiores. Jejejej
    s