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50 años sin Albert Camus

Publicado por Ismael

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«Es vano llorar por el espíritu, basta con trabajar para él.»


Hoy 4 de enero de 2010 es un día más que lo que inicialmente podrías haber pensado. Se cumplen exactamente 50 años de la muerte de , en un accidente de coche en la localidad francesa de Le Petit-Villeblevin. A Camus cabe recordarle, no sólo como uno de los más sensibles novelistas de todo el siglo pasado, sino también como uno de los más poderosos pensadores de la historia. No cabe refugiarse en el tópico de que su obra se limita a explorar el absurdo de la condición humana. Camus sabía desvelar en su obra la influencia del pensamiento y de la en las acciones que la humanidad ha ido tomando a lo largo de la historia. Su es así, no sólo el más acogedor de los refugios en el que es posible resguardarse mientras uno busca la , sino también fuente de la que mana el más completo y sofisticado de los conocimientos que Occidente puede llegar a tener sobre sí misma. El hombre rebelde, del cual presumo ser mi libro de cabecera desde hace años, explica hasta la última coma la desmesura histórica del siglo y medio anterior a su muerte. A Camus le hemos echado de menos para darle una explicación a la segunda mitad del siglo pasado, y por supuesto al errático inicio del nuevo siglo.


albert camus


El discurso de Camus al recibir el Nobel de Literatura en 1958 está universalmente recordado como uno de los más emocionantes e inspirados jamás pronunciados en la academia.


«Indudablemente, cada generación se cree destinada a rehacer el mundo. La mía sabe, sin embargo, que no podría hacerlo, pero su tarea es quizá mayor. Consiste en impedir que el mundo se deshaga. Heredera de una historia corrompida en la que se mezclan las revoluciones fracasadas, las técnicas enloquecidas, los dioses muertos y las ideologías extenuadas; en la que poderes mediocres, que pueden destruirlo todo, no saben convencer; en que la inteligencia se humilla hasta ponerse al servicio del odio y de la opresión, esa generación ha debido, en sí misma y a su alrededor, restaurar, partiendo de sus amargas inquietudes, un poco de lo que constituye la dignidad de vivir y de morir. Ante un mundo amenazado de desintegración, en el que nuestros grandes inquisidores arriesgan establecer para siempre el imperio de la muerte, sabe que debería, en una especie de carrera loca contra el tiempo, restaurar entre las naciones una paz que no sea la de la servidumbre, reconciliar de nuevo el trabajo y la cultura y reconstruir con todos los hombres una nueva Arca de la alianza. No es seguro que esta generación pueda al fin cumplir esa labor inmensa, pero lo cierto es que, por doquier en el mundo, tiene ya hecha, y la mantiene, su doble apuesta en favor de la verdad y de la libertad y que, llegado al momento, sabe morir sin odio por ella.»


La caricatura es de Petr Vorel.

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